Brasil: a un día de la decisión electoral – Por Jesús Mazzei

La combinación entre polarización política, medios televisivos y redes sociales, continuará siendo un elemento central del proceso electoral de este año.

A sólo un día hoy día sábado, Brasil, se apresta a celebrar a unas elecciones definitorias, claves e importantes, que determinarán el rumbo de su democracia y el devenir político y económico para los próximos años ya entrando a la finalización del primer tercio de este siglo XXI, por varias razones; que enumeramos a continuación: primero, por lo complejo del panorama geopolítico regional latinoamericano de movida del péndulo político e ideológico, de una “marea rosa” no tan radical cómo la de inicios del siglo XXI, a la derecha con sus diferentes matices, luego están, las variables geoeconómicas, las consecuencias del acuerdo MERCOSUR-UE, por las políticas arancelarias de Donald Trump, y las repercusiones en el comercio birregional en ambas zonas económicas y el complejo panorama desde el punto de vista geopolítico internacional, del Medio Oriente con una pausa y tregua, frágil en el conflicto con Irán que hace impredecible si habrá una estabilización política-militar, lo que repercutirá en el comercio interregional y birregional, y posteriormente en el precio y volumen del petróleo, gas y materia primas.

Además, por otra parte, el bloqueo afectó significativamente el abastecimiento de otros derivados asociados a la cadena del petróleo y el gas, como fertilizantes nitrogenados, helio y azufre. etc., que son comercializados en esta zona del mundo y pasan por el Estrecho de Ormuz, lo que impide el transporte de aproximadamente el 19% de la oferta global de petróleo y el 20% de la de gas natural licuado (GNL).

Incluso, con la continuidad del alto el fuego no declarado y la probable reanudación de las operaciones de producción de petróleo, gas y derivados en algunos países y la recuperación de los flujos de transporte puede llevar meses hasta que se normalicen las actividades en Ormuz y otras zonas de la península arábica y el precio del petróleo se estabilice.

Por otra parte, ya centrándonos en el panorama político brasileño, serán las últimas elecciones donde Luis Inacio Lula da Silva, participará electoralmente, lo que entraña un desafío para la izquierda brasileña y además, la sustitución y relevo generacional, en lo particular del rol y papel hacia el futuro sin Lula y la estructuración del relevo generacional del liderazgo de carácter colectivo partidista del PT, para los años venideros, que deberá plantearse a la izquierda. Además, la derecha y el centro político, por un lado, están en indefiniciones político-electorales por la profunda y excesiva polarización y fragmentación, existente en el actual panorama político brasileño, que a engullido prácticamente al centro político, representado, otrora por el PFL, PMDB, PSD, y el PSDB, DEM, que tiene líderes individuales importantes, pero no tienen la fortaleza y peso, partidista de antes, dentro de la dinámica del sistema político brasileño y por último, la reconfiguración de la coalición presidencial, para el próximo mandato es un elemento a tomar en cuenta y también que las últimas pesquisas muestran un empate técnico entre Lula y Flavio Bolsonaro, sobre todo hacia una segunda vuelta y que repercusiones tiene esto a tres días del proceso electoral, en su primera vuelta.

Esta última contextualización y, además, caracterización, es importante dada toda esta circunstancia, que redefinirá a mediano plazo en ese sentido, lo que los politólogos brasileños, denominan la coalición presidencial, que ha sustentado parlamentariamente al seno del parlamento nacional; en el Congreso Nacional el apoyo legislativo al gobierno y el soporte político, que le ha dado, a todos los gobiernos surgidos en las urnas brasileñas desde la redemocratización, en 1985 y por supuesto, el próximo período cuatrianual, de gobierno que se inicia el 1ero de enero de 2027, reforzará aún más esta tendencia, la necesidad de formar una coalición de gobierno interpartidista, sea que Luis Inácio da Silva, sea reelegido, o gane Flavio Bolsonaro. El margen de la victoria determinará muy probablemente como se forme y que partidos la integrarán (peso y volumen de apoyo partidista).

El otro aspecto, que deseo analizar, es la alta polarización, en la ruta que lleva al escenario electoral entre la derecha, representado por el Partido Liberal y sus aliados y el PT y la coalición tanto electoral como de gobierno que apoya a Lula, en esta campaña electoral muy dura de estos últimos meses, que será como afirme la última vez donde Lula participe, como candidato y que tendrá fuerte influencia en el devenir de la izquierda y los partidos de centro izquierda del Brasil.

Esto, por otra parte, indudablemente va tener que ver cómo se mueven las tendencias y la intención de voto, desde el punto de vista electoral, por ejemplo en el centro norte y norte, del Brasil, bastiones tradicionales y naturales de los votos de la izquierda y como se moverán también intenciones del voto y las tendencias electorales antes de las elecciones, vistas en ese sentido, que la región sur y sur-este, han sido en el pasado baluartes del voto de centro y una derecha-liberal democrática, en ese eje y el este son los puntos de apoyo y bastiones, de una candidatura mayoritaria de la oposición y aquí está el gran desafío, por ejemplo de los contendientes de Lula, que si llegan fragmentados y divididos, en dos opciones en la primera vuelta de octubre, verán mermadas sus posibilidades de derrotar a Lula y este podría triunfar en esta primera vuelta, sí no tienen una única candidatura presidencial que rete al liderazgo de Lula en forma concreta y fortaleza política.

En ese mismo orden de ideas, el centro político, puede desaparecer del espectro político-electoral brasileño, por eso, será crucial el rol de los líderes del Partido Social Democrático (PSD) y Partido Social Demócrata brasileño (PSDB), Gilberto Kassab con ministros en el gobierno federal y paulista y Aécio Neves, respectivamente en tratar de reposicionar al centro político en Brasil, y buscar influenciar o no la candidatura de Lula en un giro más hacia el centro, en ese sentido, el PSDB, por intermedio del Presidente del Partido, Aécio Neves, invitó en los meses recientemente a Ciro Gomes a liderar una oferta política para las elecciones de octubre del centro político, que fracasó. Está por verse la fuerza política y electoral, en las encuestas que en los últimos días al escribir este artículo muestran una alta polarización, volatilidad y un papel cada vez más importante de los indecisos.

Otro factor elemento a tomar en cuenta, es el factor de la esposa de Jair Bolsonaro, Michelle Bolsonaro con peso en el voto femenino, al ser ella mujer e igualmente, militante activa de la iglesia cristiana evangélica neopentecostal, elemento que está jugando un aspecto importante en las últimas elecciones, un peso determinante; del factor religioso y sector, electoral importante, para el bolsonarismo, es un actor de peso con el que hay que contar y negociar.

A esto se debe agregar un elemento adicional, el precedente en el escenario político brasileño la cual es la ola de descontento que tuvo como caldo de cultivo las denuncias e investigaciones sobre actos de corrupción (caso Vorcaro, TSJ entre otros) que involucraron a gran parte de líderes del sistema político brasileño, en especial del Partido de los Trabajadores (PT), el Movimiento Democrático Brasileño (MDB), el Partido Progresista (PP) y el Partido de la Social Democracia Brasileña (Psdb). Los dos principales casos de corrupción, el llamado Mensalão y la operación Lava Jato, destaparon una explosiva caja de pandora, que abrió la emergencia al bolsonarismo como movimiento político, luego del año 2016 y que aún hoy influencia el panorama político-electoral brasileño y los casos recientes tocan a ambas candidaturas.

Aquí va jugar un rol fundamental el PMDB, PSD y el Partido PSDB, se observa una fuerte debilidad y fragmentación y a los que giran alrededor de la derecha y el centro derecha, ya que Flavio Bolsonaro, se consolidó como candidato de la derecha y como el candidato del PL, y partidos asociados ya que fue bendecido por su padre Jair Bolsonaro quién está inhabilitado de hacer política, el peso económico y político, del eje; Minas Gerais-Goiás-São Paulo-Rio de Janeiro en las elecciones del Brasil, como principal centro motor político-económico de ese país y principal centro electoral del Brasil, será determinante para Bolsonaro lo podrá aglutinar esta región electoral del país tan importante, esta es una gran interrogante e incógnita.

Asimismo, aparecen también en la escena electoral de la derecha candidatos identificados claramente con Bolsonaro, pero con menos posibilidad competitividad electoral los gobernadores Ronaldo Caiado (GO), Ratinho Júnior (PR) e Romeu Zema (MG), como se puede observar la derecha debe clarificar lo más pronto posible su candidatura, que de acuerdo a nuestra modesta apreciación deben presentar una candidatura única, que ya se aglutina cada vez más alrededor de Flavio Bolsonaro, para tener alguna posibilidad de derrotar a Lula, esta tendencia aparentemente se disipó y fortaleció, con las subida en las encuestas de Flavio Bolsonaro en este último mes de septiembre, que lo hacen el candidato único de la derecha y oposición del Brasil, de acuerdo a Datafolha y Quest, en los últimos sondeos de opinión, Lula ganaría en la primera vuelta, pero en la segunda un empate técnico, con un resultado ahora en este momento imprevisible desde mi punto de vista.

Temas

Los issues de campaña de la derecha giraron durante la campaña en torno a los temas de seguridad, recordar la mega operación en la ciudad de Río de Janeiro a las bandas criminales y de narcotráfico, otro tema importante, será, y que el crecimiento económico, la inflación, no ha tenido un efecto multiplicador, Lula, la influencia del crecimiento de la inflación ocasionada por el aumento del combustible, dado la subida de precio del diésel y la gasolina, al interno de la economía brasileña ocasionada por la guerra del Medio Oriente que está afectando la comercialización y el nivel del precio de petróleo fundamentalmente el precio de referencia Brent, y que se implemente medidas que amortigüen el impacto interno en el precio de bienes y servicios de la población brasileña.

Por otro lado, a su vez, intensificará la discusión y debate, sobre los temas de campaña en torno a la calidad y gobernabilidad de la democracia brasileña hacia el futuro y su valor intrínseco dado los episodios y condenas a los intentos golpistas de enero del 2023, el programa Pé- Media y la exención del impuesto de la renta a quien gana hasta 5.000 reales, y del efecto multiplicador que este produce en importantes sectores sociales, además, de las positivas acciones internacionales de Lula en su política exterior, que han calibrado la posición de un país desde el punto de vista internacional, que busca un mundo más justo, donde la negociación sea el pivote de las relaciones internacionales y la diplomacia multilateral jueguen un papel más activo y no el unilateralismo de las grandes potencias, asumiendo un rol más activo como actor global.

Por otra parte, Lula tiene un desafío importante, Geraldo Alckim será su compañero de fórmula dada la importancia de tener candidatos de fuerza para recuperar el liderazgo en la cámara del Senado, esto se dilucidó en el mes de abril, cuando se decidió definitivamente a Alckim, como su compañero de fórmula y se realizó una reorganización ministerial.

Un actor muy importante en las modernas campañas electorales contemporáneas serán el rol de las redes sociales, el uso de la inteligencia artificial, por las distintas candidaturas en su estrategia de comunicación y posicionamiento de los diferentes temas de campaña electoral, no debemos olvidar que Brasil, va elegir nuevo parlamento, nuevos gobernadores y que se entrecruzarán con las elecciones regionales con la elección nacional, por ello el comportamiento de cómo se mueva este factor será fundamental.

La combinación entre polarización política y medios televisivos, redes sociales, continuará siendo un elemento central del proceso electoral de este año ya que atizará aún más la polarización y el debate de los diferentes issues de campaña, y será muy explotado por los partidos contendientes. Se cruzaron temas políticos, económicos, internacionales, los diferentes conflictos geopolíticos. Hay una racionalización personaliza de la política brasileña en concreto en la política brasileña.

Tres rasgos muestran las encuestas al momento de escribir y culminar este artículo, sobre las perspectivas electorales del Brasil en los últimos días. Por una parte, consolidación de una candidatura de derecha, muy fuerte reduciendo el espacio para candidaturas de centro político como el PSDB, u otras, opciones, y se refuerza la polarización política entre el Partido de los Trabajadores y el Partido Liberal( que aglutina a la mayor coalición de oposición) y, además, un rechazo de Lula del más del 50,6%, poco apoyo en el determinante sector de votantes del sur del país y asimismo, escaso apoyo en los sectores medios de la población que son determinantes en este espacio geográfico del país el sur-este lo que refuerza aún más la polarización, por lo que se prevé un resultado muy competitivo y cerrado, probablemente.

Por ello, algunas encuestas, como la de CNT, manifiestan que hay un escenario indefinido a pesar de la preferencia a Lula en primer lugar en torno a un 28,7%, pero con una tasa de indecisos del orden 38,6% y Flavio Bolsonario con 16,6% y un margen de ventaja en la segunda vuelta del 4%, de 44,9% contra 40,2% de Flavio Bolsonaro

Finalmente, una encuesta reciente de la Genial/Queast, muestra por primera vez a Flavio Bolsonaro, por delante de Lula, en las intenciones de voto, no obstante, la encuesta manifiesta la tendencia a un empate técnico en la segunda vuelta, veremos sí esta tendencia se consolidó y marca una pauta para la segunda vuelta en los próximos días, y la brecha, se mantiene o se rompe a favor de uno de los dos candidatos.

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