Eligiendo a un Rey: Reflexiones de Hielo, Fuego y Negociación – Por Iván Rojas Álvarez

Eligiendo a un Rey: Reflexiones de Hielo, Fuego y Negociación – Por Iván Rojas Álvarez

El último episodio de Game of Thrones levantó opiniones y emociones encontradas para los millones de personas que lo sintonizaron. Y aunque el potencial está ahí para debatir sobre muchos aspectos de lo sucedido, sentimos la necesidad de detenernos y analizar una escena particular del episodio, no solo por su trascendencia para el universo de la serie, sino por el valor didáctico y reflexivo que puede aportar. Hablamos de la elección de Brandon Stark como rey de los (ahora) Seis Reinos.

Elaboraremos un resumen breve de la situación que llevó a la escena y lo que en ella se decidió; luego revisaremos algunos antecedentes históricos tanto dentro del universo de A Song of Ice and Fire como de la vida real para contextualizar mejor lo que transcurrió en la escena; y finalmente elaboraremos sobre lo ocurrido y los hechos que lo sustentan a la luz de múltiples elementos de la teoría de la negociación, utilizando el modelo de Harvard.

Dos Prisioneros y el Potencial de otra Guerra

Jon Snow ha asesinado a Daenerys Targaryen poco después de que esta tomara y parcialmente destruyera King’s Landing. Los Unsullied  mantienen a este y a Tyrion Lannister como prisioneros, uno por regicidio, el segundo por traición. Esta fuerza comandada por Grey Worm mantiene control además de lo que ha quedado de la capital después de la batalla. Un ejército de soldados de The North, y presumiblemente otros aliados, tienen la ciudad rodeada.

Lores de las grandes casas que aún siguen en pie en Westeros son convocados para tratar de enmendar la situación antes de que resulte en otra guerra, lo cual en este caso se haría decidiendo que hacer con los dos prisioneros. De estos, solo Tyrion es traído a la reunión, la cual por razones que explicaremos más adelante llamaremos Grand Council, y rápidamente toma las riendas de la misma, en la cual rápidamente se concluye que el destino de ambos prisioneros debe ser decidido por el rey o reina, y que como no hay uno en ese momento lo más razonable es que ellos mismos lo elijan, considerando que son la personas más poderosas del continente.

Después de intervenciones cuasi cómicas de Samwell Tarly y Edmure Tully, los lores se decantan por Brandon Stark tras una breve pero muy poderosa explicación de Tyrion sobre cómo el poder de la corona no reside en los ejércitos o el dinero, sino en las historias, o la narrativa, como me parece que sería más apropiado decirle. Las otras consecuencias del Gran Council son la separación de The North, ahora reino independiente, y que la metodología empleada para elegir a Bran se convertiría en el método de elección de los reyes de los (ahora) Seis Reinos a partir de ese momento, en detrimento de la monarquía hereditaria.

Contexto Histórico In-Universe y Real de temas sucesorales

Primero, debemos aclarar la idea del Grand Council. En el universo de A Song of Ice and Fire hay antecedentes históricos a una reunión de lores con el objetivo de solventar un problema de sucesión. El rey Jaehaerys I Targaryen, el más respetado de los monarcas Targaryen, convocó a los lores de Westeros para solucionar un problema con su sucesión, y luego de esto el mecanismo fue utilizado dos veces exitosamente, y fue sugerido y no utilizado en muchas otras ocasiones. Podemos inferir que aunque en la serie este concepto no es referenciado, el mismo, al igual que otros antecedentes históricos, puede ser canon tanto en los libros como en la serie.

En el mundo real también hay antecedentes interesantes con cuestiones sucesorales y monarquías no hereditarias. El mecanismo que propone Tyrion para elegir reyes tiene una lógica similar a la utilizada por los emperadores romanos de la dinastías Julio-Claudia y Antonina. En el caso de los Antoninos, es considerada una de las claves de la prosperidad del período. Cada emperador nombró en vida a su sucesor, el cual era adoptado por el emperador, así garantizando que se escogía a una persona con trayectoria y respeto suficiente del resto de los actores relevantes como para garantizar una transición ordenada y la continuidad del imperio. La dinastía Antonina de hecho termina con el reinado de Cómodo, quien no había sido adoptado sino que era el hijo de Marco Aurelio.

Más parecido en la forma, pero menos en el fondo, era el proceso de elección de los emperadores del Sacro Imperio Romano-Germánico. El proceso, que se terminó de perfeccionar en el siglo XIV con la llamada bula dorada de 1356, preveía que 7 príncipes electores, 3 eclesiásticos y 4 seculares, eligieran al siguiente emperador. Los electores seculares eran señores feudales, de los cientos de actores políticos pequeños y grandes que conformaban el imperio. Aunque en la práctica casas dinásticas tomaron control del proceso y reinaron por períodos largos, es interesante que el concepto de una monarquía electiva no sea ajeno a nuestra historia.

El Grand Council en el Dragonpit como ejercicio de Negociación

Según la metodología de negociación de Harvard desarrollada por Roger Fisher y William Ury, toda negociación debe juzgarse bajo tres criterios: Llegar a un acuerdo de ser posible, que este sea eficiente, y que deje a las partes en mejor condición, o al menos no peor, de la que estaban. Además de esto existen 4 elementos que distinguen a la negociación de Harvard, basada en principios o méritos, estos son: Separar a las personas del problema; concentrarse en los intereses no en las posiciones; generar una variedad de posibilidades antes de actuar; e insistir en que el resultado se base en algún criterio objetivo. Bajo la mayoría de estos elementos, el proceso del Grand Council fue una negociación exitosa.

Pensemos primero en los elementos para evaluar el éxito de una negociación. Claramente se llegó a un acuerdo entre las partes, esto no requiere mayor explicación; dicho acuerdo fue eficiente, lo cual podemos considerar con base en que requiere transacciones relativamente simples, como entregar a Jon Snow al Night’s Watch o liberar a Tyrion, puede ser puesto en marcha de inmediato, y solo requiere compromiso de parte de actores que ya estaban presentes, en vez de necesitar consultas adicionales con terceros; en cuanto a dejar a los actores mejor de lo que estaban, las consideraciones son algo más complejas.

Debemos entender que los lores ahí reunidos no estaban velando solo por sus intereses inmediatos, sino por intereses de más largo aliento. Aunque los lores de Westeros son mucho más parecidos a señores feudales que a jefes de Estado, podemos hacer una equivalencia entre los llamados intereses de Estado y los intereses de preservación de linaje y legado de cada casa, valores importantes en los lores westerosi. En este sentido, es posible enmarcar el acuerdo logrado en una lógica de largo plazo.

Al verlo así, de entrada surge un primer beneficio para los lores que mejora su situación en cuanto al statu quo. Al ser una monarquía electiva, todos los lores, ninguno de los cuales tenía un fuerte reclamo del trono, gana la posibilidad de que su casa en el futuro se vincule al mismo. Otro beneficio, producto de la decisión de Sansa de hacer a The North un reino independiente, es que en la siguiente elección de rey, la casa más prestigiosa (los Stark) no tendrá voto ni posibilidad de elegirse. Aunque no es explícito, el hecho de que Tyrion no intentara detener a Sansa nos hace inferir que ese desarrollo había sido previsto por el ingenioso Lannister.

Otro beneficio es que los lores se aseguran de tener control sobre quién asciende al trono, lo cual, volviendo al ejemplo que dimos de los emperadores Antoninos, hace al reino menos susceptible de caer en manos de tiranos o personas sin probadas cualidades (en la escena se hace clara referencia a Joffrey y quizás a Daenerys también). El último beneficio respecto al statu quo es sencillamente que la alternativa  a un acuerdo sería una guerra entre los Unsullied, aparentemente apoyados por los Ironborn, y los Northmen, probablemente apoyados por algunos otros aliados.

En cuanto a los 4 elementos de negociación del esquema Harvard, podemos claramente extraer los 3 que si se cumplen, mientras que el de las múltiples opciones, por razones de falta de tiempo (queja casi universal que definió esta temporada) quizás no pudo mostrarse en pantalla. Primero, se separaron las personas del problema al ignorar la animadversión o desconfianza que algunos de los actores podían sentir los unos por los otros, especialmente Grey Worm hacia Tyrion y probablemente hacia los Stark por su asociación con el asesino de su reina; así mismo elegir como rey al individuo que, más allá de ser idóneo por muchos motivos no cumplía con ciertos rasgos tradicionales, pudo ser un golpe al orgullo de algunos de los lores, quienes sin embargo, se mantuvieron enfocados en el problema. El mismo Tyrion, quien no contaba con ser elegido Hand of the King, estaba más enfocado en el problema que en su situación personal.

Los actores se mantuvieron centrados en sus intereses, no sus posiciones. Aquí debemos hacer notar lo importante que es identificar correctamente los intereses de actores en una negociación, Ser Davos comete un error al ofrecerle a Grey Worm tierras y la oportunidad de fundar una casa propia; los Unsullied no están interesados en la ganancia material, e inusualmente para un grupo humano, no están tan interesados en su seguridad personal, su interés es honrar su sentido del deber, en este caso el de hacer justicia para con su fallecida reina. Tyrion y los demás entendieron (esta parte del acuerdo se hizo fuera de cámara) que no había forma de que Jon Snow no tuviese algún castigo por lo que hizo, y más aún, algún tipo de castigo que no fuese severo, así sea simbólicamente.

Por otro lado, Grey Worm debe haber entendido que teniendo un ejército afuera de las puertas de una ciudad parcialmente devastada, ejecutar a Jon Snow no era una opción viable (su ejecución era una posición no un interés, su interés era que se hiciese justicia) si quería continuar con lo que él consideraba era su nueva misión a largo plazo (navegar a Naath a proteger al pueblo de Missandei) y que el interés real de las Stark salvar la vida de su hermano, siendo su castigo en vida, por duro que fuese, un mal menor.

Así mismo los otros lores, quienes muy bien pudieron poner mayores trabas a la posibilidad de acuerdo, no lo hicieron. Cada uno de ellos pudiese haber objetado a favor de unos términos mejores para sus casas o regiones individuales, aunque para este punto de la narrativa, después de años de devastadoras guerras contra vivos y muertos, y tal como a través de la historia ha pasado tras conflictos prolongados, ganaron la búsqueda de estabilidad, paz y oportunidad de reconstrucción, intereses compartidos por todos los presentes.

Respecto al último elemento, Tyrion consigue en una breve explicación establecer un criterio que parece objetivo, al menos aceptado ampliamente por los presentes, y venderlo de manera magistral. En un continente devastado por la guerra en el cual en unos pocos años han fallecido casi una decena de reyes y pretendientes a serlo, es vital apostar por una figura que una a la gente, y coloca como criterio el tener una buena historia o narrativa detrás de sí, un argumento que cualquiera que estudie procesos electorales en republicas presidencialistas conoce muy bien.

Muchos fans de la serie inmediatamente piensan en Jon Snow najo este criterio, pero por el interés vital de los Unsullied esta posibilidad es sencillamente imposible, e incluso podríamos agregar que un Jon candidato a rey mantendría alejados de la mesa de acuerdo a Yara Greyjoy y los Ironborn, y quizás a Dorne, quienes por historia familiar, tienen una visión mucho más positiva de los Targaryen que las otras casas.

Eso no nos deja demasiadas opciones. Sansa tiene cualidades de liderazgo y por supuesto ha pasado por muchas situaciones complicadas que la hacen digna de admiración, pero su interés siempre fue el futuro del norte, nada la ata al resto del continente, un hecho público y notorio. Ninguno de los otros lores presentes, quienes recordemos son para el momento del Grand Council los más poderosos de Westeros, no tienen tampoco una narrativa demasiado fuerte tras de sí. Aquí entra Bran.

Tyrion resume muy bien como Bran por descarte es el más sabio de todos los presentes, de forma literalmente mágica, es inmune a las tentaciones del poder, además de que al ser la “memoria colectiva” de todos los humanos, sus alianzas no están inclinadas hacia un lado u otro, ni siquiera a su familia. Básicamente es el rey (o presidente) perfecto para una transición de poder, recordando quizás a los líderes de las transiciones de la Europa post comunista como Lech Walesa o Vaclav Havel, con orígenes algo fuera de lo político, aunque conectados a lo público, considerados poco partidistas, y con el respeto de la mayoría de los actores y el público. Incluso el hecho de que sea un lisiado y que no pueda tener descendencia, lo hace menos amenazante para los otros lores, en caso de que alguno no estuviese convencido de que Bran de hecho no tiene apetitos, de poder o de cualquier clase.

El Kingdom of the North y la importancia del contexto histórico-cultural

La última pieza de este proceso, y la que tiene desconcertados a muchos fans, es la separación del norte por parte de Sansa en el momento de ser electo rey su hermano, pero aquí operan también razonamientos muy interesantes tanto desde la perspectiva de The North como la de los otros lores. Como ya mencionamos, sacar a Winterfell del reino favorece a los otros lores, por tener una casa menos con la cual competir en el sistema de monarquía electiva, y de hecho, a la casa más prestigiosa y que controla el territorio más grande.

A esto se suma que al tener un rey Stark y perder a los Stark como contendientes en la siguiente elección, se asegura que la transición va a ser a una casa diferente con toda seguridad, un desarrollo que evitará conflictos, que se podrían generar por la mera suspicacia sobre la posibilidad que esto sucediera. Podríamos hacer comparación con las transiciones exitosas de poder en las democracias liberales cuando un partido le entrega a otro, como en el caso de Venezuela, en donde algunos observadores consideraron positivo que Rafael Caldera de Copei recibiera la banda presidencial de Raúl Leoni de AD.

La otra razón es muy interesante, y nos permite ver la importancia de entender la historia y cultura de los actores en procesos de negociación. Recordemos que los Targaryen habían reinado por alrededor de 300 años antes de ser derrocados por Robert Baratheon y sus aliados, y antes de eso había siete reinos independientes en el continente, y de ellos the North siempre estuvo muy diferenciado. Escuchamos en la serie muchas veces al rey o reina ser referido como tal “…of the Andals and the First Men” esto se refiere a los dos grupos étnicos dominantes en el continente (más los Rhoynar que son parte  importante de la población de Dorne).

Alrededor de 6000 años antes de los hechos de la serie los Andals invadieron el continente de Westeros, en ese momento habitado solo por los First Men, y la única zona de todo el continente donde no pudieron establecerse fue en The North. Por lo tanto los habitantes de esa región, ya en ese momento gobernada por los Stark, es étnicamente diferente al resto del continente, además de tener una religión diferente, the Old Gods en vez de the Faith of the Seven.

Así mismo, los Stark se rindieron ante la invasión Targaryen por lo inminente de una derrota después de ver la destrucción que los dragones causaban, pero la rendición no fue bien vista en retrospectiva, de hecho a Torrhen Stark, el rey de ese momento, se le conoce como “El Rey Que se Arrodilló”. Si a esto le sumamos que el reinado Targaryen se termina en gran medida por los crímenes que Aerys II Targaryen, el Mad King, comete contra la familia Stark, además del hecho de que la lealtad de Winterfell a la dinastía posterior, los Baratheon, se basaba en la lealtad personal entre Ned Stark y Robert Baratheon, rota por el asesinato del primero a manos del rey Joffrey, quedan muy pocas dudas de porque tiene mucho más sentido para Sansa Stark querer convertirse en un reino independiente.

E incluso si quedaran dudas, podríamos ahondar más en las otras casas para entender mejor el punto. Los Tully, los Baratheon y los Greyjoy solo entraron en prominencia después de la invasión Targaryen, aliándose con estos y ayudando a extinguir a otras casas de las cuales eran vasallos, lo mismo que los Tyrell que en el timeline actual están extintos como casa. Los Arryn y los Lannister entraron en prominencia mucho antes, después de la invasión de los Andals, pero esto aún no es suficiente al compararse con los Stark, y su historia de miles de años de independencia y reinado adicionales sobre su territorio. En términos simples, si lo viésemos desde la vida real, the Northmen son una nación diferencia que fue forzada por unos siglos a ser parte de un reino con el cual nunca tuvo demasiada relación, algo así como tratar de unir a Portugal en un solo Estado con España.

Conclusión

Siempre hemos considerado que el universo creado por George R. R. Martin es increíblemente rico y complejo en términos culturales, políticos e históricos, generando un artefacto cultural muy útil para la enseñanza de muchos aspectos de la política, las relaciones internacionales y muchas áreas más de las ciencias sociales y humanas. La forma en que puede destilarse, con facilidad, una justificación argumentada sobre lo acertado de la elección de Bran como rey al final de la serie, es testimonio de la riqueza a la cual nos referimos, además, por supuesto, de la mente excepcional del gran Tyrion Lannister.

@Ivanrojasalvz